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Los creadores de Scrivener, una de mis aplicaciones favoritas, anuncian una versión 2.0 para Mac (a finales de octubre de 2010) y, por fin, el esperado lanzamiento de Scrivener para Windows (enero-febrero de 2011).

Aunque las principales novedades de Scrivener 2.0 resultan prometedoras para quienes ya usamos el programa, la versión de Windows era tan ansiada que ha magnetizado la atención de los foros en Internet.

Los amigos de Literature & Latte anuncian una versión beta de Scrivener para Windows a finales de octubre, por las mismas fechas en que saldrá Scrivener 2.0 para Mac.

Una versión beta, para quienes no lo sepan, es una versión del programa que está terminada pero sin probar. Los usuarios pueden descargarla y usarla gratuitamente, pero es muy probable que de vez en cuando tengan algún problema. Es el momento de ponerse en contacto con los creadores de Scrivener, quienes dependen de la información de los que están “probando” la versión beta para pulir el producto que saldrá a la venta en enero o febrero de 2011. Para premiar a quienes les ayuden a detectar y solucionar estos problemas iniciales, prometen copias gratuitas del programa.

Si queréis ver la versión de Windows en acción, han puesto un vídeo promocional en esta página web.

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Jumpcut es la aplicación ideal para los redactores de copia y pega y los maestros del collage.

¿Cuántas veces has perdido algún párrafo copiado o cortado que no has llegado a pegar, al copiar o cortar un segundo párrafo? ¿Cuántas veces has querido copiar o cortar varios fragmentos del mismo texto para pegarlos en un orden distinto?

Una de las cosas que más me gusta de Jumpcut es su simplicidad. Después de abrirlo, cualquier texto copiado o cortado se añade a una lista que aparece al pulsar en el icono: sólo hay que elegir el fragmento deseado y éste será pegado directamente en la parte del texto seleccionada.

Si quieres probarlo, se puede descargar gratuitamente aquí.

Hace un año y medio compré un MacBook después de haber estado siempre usando PCs con el sistema operativo Windows.

Mi primera impresión fue que el ordenador venía equipado con todo el software que necesitaba. Echaba de menos la vieja manera de hacer las cosas, pero iba descubriendo poco a poco que con el Mac podía hacer lo mismo que antes de una manera distinta.

He de confesar que todavía no he usado nunca algunas de las aplicaciones que venían en el paquete básico de software (lo que hoy se llama iLife, de la manera un tanto pretenciosa en la que están cayendo cada vez más hondo los de Apple, pero esa es otra historia, la de las formas, ahora quería hablar sólo de los contenidos): el Chess, el Automator, el iChat y unos pocos más son territorios desconocidos.

¿Las que más uso? iDVD, iMovie (pero iMovie HD, mucho mejor que el nuevo iMovie), iPhoto, Preview, iCal.

Básicamente, lo que tienes que hacer al principio es poco: descargar iTunes y, si no puedes vivir sin Word, PowerPoint y Excel (a los que es difícil reemplazar, pero no imposible), comprar el Microsoft Office para Mac.

La siguiente lista incluye otras aplicaciones gratuitas que he ido descubriendo y adoptando en este año y medio, y que han hecho mi trabajo con el Mac más fácil y eficaz.

SKIM Lector de PDF, permite anotar el texto y guardar las anotaciones. Más completo que Preview.

HANDBRAKE Excelente para convertir DVD en archivos que puedes guardar en el disco duro, cambiar el formato de archivos de vídeo o crear ficheros con sólo un capítulo de una película. También para subtitular.

APPCLEANER Eficaz a la hora de desinstalar aplicaciones y mandar sus archivos asociados a la papelera.

NOTATIONAL VELOCITY Sencillo, increíblemente sencillo, y muy rápido. Para tomar notas y tenerlas guardadas en el ordenador. Para buscar en ellas basta empezar a escribir en la casilla del título.

FIREFOX Yo lo prefiero a Safari, o al menos lo prefería, aunque ahora no lo tendría tan claro porque la verdad es que Safari ha mejorado desde que yo lo dejé. Ahora simplemente me resisto a cambiar otra vez de navegador. Hay otras alternativas, como el de Google, Chrome, o el que tiene fama de más rápido, Opera.

VLC Para reproducir vídeos en formatos no aceptados por iDVD, iTunes o Quicktime. Necesario para trabajar con Handbrake.

Algunas de estas aplicaciones están también disponibles para Windows.

Ya he hablado de Jing, Audacity y Scrivener, así que no voy a repetirme ni extenderme más.

Se esperan y agradecen sugerencias y comentarios.

Acabo de encontrar una excelente página web publicada por Jesús Suárez García sobre el uso de Twitter en la enseñanza.

Twitter un servicio gratuito de microblogging, que hace las veces de red social y que permite a sus usuarios enviar micro-entradas de texto, denominadas “tweets”, de una longitud máxima de 140 caracteres. El envío de estos mensajes se puede realizar tanto a través del sitio web de Twitter, como vía SMS (short message service) desde un teléfono móvil, desde programas de mensajería instantánea, o desde aplicaciones de terceros, como Twitterrific, Tweetie, Facebook, Twinkle, Tweetboard o TweetDeck.

Estas actualizaciones se muestran en la página de perfil del usuario, y son también enviadas de forma inmediata a otros usuarios que han elegido la opción de recibirlas. A estos usuarios se les puede restringir el envío de estos mensajes sólo a miembros de su círculo de amigos o permitir su acceso a todos los usuarios, que es la opción por defecto.

Puedes seguir leyendo en la página original.

Si te interesa, no dejes de visitar los siguientes enlaces.

Éste con ideas generales y este otro con 10 usos concretos están en español.

Y dos más en inglés: éste sobre el uso de Twitter en la enseñanza de lenguas y éste sobre una tarea específica de traducción en latín.

Más sobre Scrivener

Publicado: 12/07/2010 en Aplicaciones

Buscando fuentes para la anterior entrada encontré dos testimonios sobre Scrivener que me gustaría destacar en Tecnele.

El primero es un artículo sobre el uso de Scrivener en la enseñanza. El artículo está en inglés, pero vale la pena el esfuerzo.

Today I’m writing about Scrivener, an enhanced word processor from the folks at Literature and Latte. If Things is an important part of my daily workflow, Scrivener is essential. In fact, more than any other program Scrivener ensures my loyalty to the Mac platform and helps me quash my desire for a netbook (I’ve yet to find a comparable composition tool for Windows or Linux, but please let me know in the comments if I’ve missed one). I don’t remember how I wrote before discovering it, and I can’t imagine writing without it.

So that’s high praise—perhaps a bit overblown—but this software changed the the way I think through, organize, and perform my professional writing. As with Things, I won’t aim to give a complete tutorial: Literature and Latte hosts a series of video tutorials on their website that will walk you through most of Scrivener’s features. Instead, I’ll try and detail why I find Scrivener valuable for academic writing and teaching.

[Puedes seguir leyendo aquí.]

El segundo es un screencast que ofrece una rápida y concisa idea de las posibilidades de Scrivener.

Scrivener for OS X

Scrivener es una de mis aplicaciones favoritas. Se trata de un programa concebido para facilitar la escritura, y su punto fuerte es la manera en que permite organizar varios archivos de texto (que en Word, para entendernos, serían ficheros individuales), observar de un vistazo las relaciones entre ellos, y pasar de uno a otro casi de inmediato.

La aplicación se puede descargar gratuitamente por un período de prueba de 30 días. Después, hay que decidir si comprar la licencia o no. En la mayor parte de los casos, la decisión estará ya tomada antes de que cumpla el plazo: es difícil prescindir de Scrivener una vez que se conoce.

Scrivener es una herramienta formidable no sólo para escritores o investigadores académicos, sino también para cualquier profesor que tenga que organizar un curso. Aquí podéis ver un testimonio (en inglés).

Los puntos fuertes de Scrivener son tantos que es difícil resumirlos. Basta con darse una vuelta por los tutoriales de vídeo para hacerse una idea de las posibilidades que presenta. Las reseñas son unánimemente favorables.

¿Y los puntos débiles? El mismo de siempre cuando se trata de aplicaciones informáticas: el idioma. No tanto porque el interfaz esté en inglés (el inglés de interfaz se ha vuelto una especie de esperanto, conocido incluso por quienes no dominan el idioma en otros contextos), sino más bien porque el usuario en español pierde las opciones de corrección y ayuda gramatical y ortográfica. Lo único que se puede hacer es exportar el proyecto a Word y corregir en este programa. [O eso creía yo hasta que los autores de Scrivener me sacaron del error por medio de Twitter. Ver el comentario de abajo.]

Una última advertencia: hay una versión 2.0 anunciada para finales de septiembre o principios de octubre. Esta versión costará 25$ a los que tengan la versión anterior (Scrivener cuesta ahora 40$), y será gratis para quienes la hayan comprado hasta tres meses antes de adquirir Scrivener 2.0. En otras palabras, si vais a adquirir Scrivener, es mejor agotar los 30 días de prueba y efectuar la compra en agosto.

Desgraciadamente, Scrivener sólo está disponible para Mac. Aquí podéis encontrar algunas alternativas para Windows.

Una de las mejores maneras de instruir en el uso de aplicaciones y recursos on-line es grabar un screencast en el que los estudiantes puedan seguir el procedimiento paso a paso.
Para ello se puede recurrir a un programa gratuito como Jing o su versión avanzada Jing Pro.
Con Jing se puede grabar hasta 5 minutos de vídeo reflejando lo que pasa en la pantalla del ordenador. Si se dispone de un micrófono, el programa ofrece la posibilidad de grabar el sonido ambiente, lo que puede aprovecharse para registrar las pertinentes instrucciones.

Otra posibilidad, un poco más sofisticada, permite grabar el sonido del sistema (por ejemplo, una canción de iTunes), como en este vídeo, creado con la versión gratuita del programa.

Las aplicaciones de Jing en la enseñanza no se limitan a la grabación de tutoriales. De hecho, este programa (y en general el screencasting) no parece tener otro límite que la imaginación de sus usuarios.